Carmen Enedia Alves Navas

Grisell de Los Ángeles López Quintero
08/05/2020
René Alberto Degraves Almarza
08/05/2020

Una década y dos renovaciones del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) después, esta abogada penalista consiguió hacerse, de manera provisional, con una de las 32 sillas principales del máximo juzgado, luego de que el 12 de junio de 2020 la Sala Constitucional designara a la hasta entonces presidenta de la Sala Electoral, Indira Alfonzo Izaguirre, como presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE).

Alves Navas cubrirá la vacante abierta hasta tanto la Asamblea Nacional designe a su reemplazo.

La nueva integrante del TSJ sea posiblemente una de las pocas que cumple con los requisitos previstos en el artículo 263 de la Constitución para formar parte del organismo. En 1991 egresó de la Universidad Santa María de Caracas, en 1998 culminó su especialización en Derecho Penal y Criminológico en la Universidad de Carabobo, mientras que al año siguiente completó otro curso en la Universidad Santa María de Yaracuy. En 2006 estudiaó otro curso en la Universidad de Salamanca en España y en 2008 consigue su magister en Ciencias Penales y Criminológicas en la Universidad de Carabobo, según se lee en su currículum.

En esta última institución universitaria es profesora titular desde 2010.

En el ámbito laboral, Carmen Enedia Alves Navas se desempeñó como abogado en libre ejercicio a principios de los años noventa, hasta que 1993 fue nombrada por el extinto Consejo de la Judicatura secretaria del Juzgado Tercero de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Tránsito, Agrario y del Trabajo del estado Yaracuy. En los tribunales de esa entidad pasaría 12 años, hasta que en 2005 es enviada a Trujillo, donde permanecería solo unos meses para luego ir a Carabobo a la Defensa Pública.

En ese organismo, encargado de garantizarle un abogado a los ciudadanos que tienen alguna cuenta con la justicia, sino no lo pueden pagar, Alves Navas pasaría una década. En 2010 fue designada por la Asamblea Nacional como segunda suplente de la Directora General de la Defensa Pública y en 2015 terminó al frente del organismo, tras las abruptas salidas- en 2011 – de la titular, Omaira Camacho; y del segundo abordo, Ciro Araujo, cuatro años después.

Pese a que se postuló para ocupar el cargo de Defensora Pública General, la Asamblea Nacional, entonces dominada por el chavismo, decidió enviar a Alves Navas  al TSJ en el marco del cuestionado proceso de renovación del supremo tribunal que se ejecutó tras las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015. Sin embargo, pese a su currículum, no fue enviada a la Sala de Casación Penal, sino a la Electoral como suplente. En el último lustro la funcionaria, quien no había sido convocada hasta ahora al máximo juzgado, se ha desempeñado como jueza rectora de Carabobo y presidenta del Circuito Judicial Penal de esa entidad, donde se ha sido señalada de entorpecer el caso del secuestro y posterior asesinato de Roberto Masullo, ocurrido a finales de 2016.

A primera vista el único punto en contra de la funcionaria es el hecho de que su formación y carrera judicial ha estado dirigida a la materia penal y no a la electoral, con lo cual parece que en el TSJ no aplica el dicho popular de “zapatero a su zapato”.